TREE QUEST!
Escrito por MARTA PÉREZ DOMÍNGUEZ, viernes 3 de julio de 2015 , 13:05 hs

TREE QUEST!

 

Durante las dos últimas semanas de junio, hicimos un proyecto en tercero para repasar los temas finales de Natural y Social Science juntos. Como habíamos estudiado las plantas y los mapas,   ¡qué mejor idea que descubrir el maravilloso Parque de Quevedo cerca de nuestro cole! Primero, elegimos los doce árboles más comunes de Castilla y León y aprendimos sus nombres tanto en español como en inglés. Luego, había que aplicar lo aprendido en clase e identificar los árboles en el plano del parque, además de planificar la ruta. Después, preparamos bien la visita y fuimos al parque para observar y clasificar cada árbol. ¡Hasta nos hicimos una foto abrazando nuestro árbol porque sabemos que es importante valorar y respetar nuestro patrimonio natural! Al volver al aula, elaboramos unos libritos estupendos con todo lo aprendido. ¡Y todo en parejas y en inglés! What Super Scientists in Tercero!!

(Pulsa sobre la tortuga para ver las fotos.)



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  • Licencias el miércoles 19 de febrero de 2020, 20:33 hs

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  • Antonio el viernes 1 de marzo de 2024, 13:38 hs

    Simplificando tus Trámites Empresariales: La Importancia de una Gestoría para Autónomos en Barcelona

    En la dinámica y exigente vida empresarial, la gestión de trámites y documentación puede tornarse en un laberinto abrumador para los autónomos en Barcelona. Es aquí donde entra en juego el papel fundamental de una gestoría especializada, ofreciendo un faro de orientación y eficiencia en un mar de papeleo.

    ¿Qué es una gestoría y por qué es crucial para los autónomos?

    Una gestoria es mucho más que un simple intermediario entre tú y la burocracia. Es un aliado estratégico que simplifica tus responsabilidades administrativas, permitiéndote concentrarte en el corazón de tu negocio. Para los autónomos en Barcelona, una gestoría se convierte en un socio indispensable, allanando el camino en un entorno normativo complejo y en constante cambio.

    Los beneficios de contar con una gestoría para autónomos

    1. Asesoramiento Integral: Desde la creación de tu empresa hasta la presentación de impuestos, una gestoría te guía en cada etapa del proceso, brindándote la claridad y el conocimiento necesarios para tomar decisiones informadas.

     

    2. Ahorro de Tiempo y Energía: ¿Quién tiene tiempo para navegar por laberintos legales y formularios interminables? Con una gestoría, puedes delegar estas tareas, liberando tiempo valioso que puedes invertir en hacer crecer tu negocio.

     

    3. Cumplimiento Normativo: Mantenerse al día con las regulaciones y obligaciones fiscales puede resultar abrumador. Una gestoría se asegura de que cumplas con todas las normativas locales y estatales, evitando multas y sanciones innecesarias.

    Gestoría Autónomos Barcelona: Un Socio de Confianza

    En la bulliciosa metrópolis de Barcelona, donde el tiempo es un recurso invaluable, contar con una gestoría especializada para autónomos es más que una conveniencia, es una necesidad. Con un profundo conocimiento del entorno empresarial local y una red establecida de contactos, una gestoria autonomos Barcelona puede marcar la diferencia entre el éxito y el estancamiento.

     

    Para los autónomos en Barcelona, una gestoría no es solo un gasto adicional, sino una inversión inteligente en la eficiencia y el crecimiento empresarial. Al confiar en los servicios de una gestoría especializada, puedes navegar por el laberinto administrativo con confianza y tranquilidad, permitiendo que tu negocio prospere en un entorno competitivo y desafiante.

     

  • Abilerma R. el jueves 24 de julio de 2025, 19:07 hs

    Lo que de verdad importa del DB-SI y los extintores, sin cuentos ni envoltorios

    Lo que de verdad importa del DB-SI y los extintores, sin cuentos ni envoltorios.

     

    El Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio, también conocido por sus siglas como DB SI es un pequeño gran libro que no todos se han leído, pero que puede marcar la diferencia entre una evacuación ordenada y una tragedia.

    La esencia del CTE SI: no hay arquitectura sin seguridad

    Aquí empieza lo serio. El CTE SI, como quien no quiere la cosa, establece el marco obligatorio para diseñar, ejecutar y legalizar cualquier edificación en España con garantías de seguridad frente al fuego. ¿Qué significa esto? Que si usted está levantando una vivienda, una nave industrial, una oficina o cualquier instalación pública o privada, no puede pasar por alto ni una coma de lo que ahí se dice.

    El CTE SI regula, entre otras muchas cosas, los requisitos que debe cumplir el edificio para permitir una evacuación segura, limitar la propagación del fuego y asegurar la resistencia estructural durante un tiempo determinado. Y sí, aquí ya entran en juego los extintores, las salidas de emergencia, la señalización, las escaleras protegidas, las instalaciones de detección y alarma, y toda una serie de medidas que no son opcionales, sino imprescindibles.

    Cumplir con el DB SI: más que una obligación, una cuestión de responsabilidad

    Ahora bien, pongamos los pies en el suelo. Porque hablar del DB SI no es citar un folleto técnico o un anexo olvidado. Es hablar del corazón normativo de cualquier proyecto que aspire a ser seguro, legal y funcional. El DB SI, como documento integrante del Código Técnico de la Edificación, establece los requisitos que debe cumplir cada inmueble en función de su uso, altura, ocupación y riesgo de incendio.

    No vale el “yo siempre lo he hecho así”, ni el “esto me lo aprobó el arquitecto de mi primo hace años”. El DB SI es claro, actual y taxativo. Y si usted lo ignora, está firmando una sentencia de riesgo innecesario.

    En este punto del desarrollo del artículo, ya es esencial mencionar una palabra clave: "cte si", porque, aunque muchos no lo sepan, el cte si es la matriz normativa de la que emana el DB SI, y donde se regula, entre otros aspectos, la necesidad de prever equipos contra incendios adecuados al uso del edificio.

    Extintores, sectorización y evacuación: no es decoración, es supervivencia

    Vayamos al grano: no basta con colgar un extintor en la pared y pensar que está todo hecho. El db si establece con precisión cuántos extintores debe haber, de qué tipo, dónde colocarlos y qué mantenimiento deben recibir. Lo mismo ocurre con las BIEs (Bocas de Incendio Equipadas), los sistemas de detección automática y las alarmas sonoras.

    Pero además, regula cómo debe estar compartimentado un edificio, cómo deben diseñarse los recorridos de evacuación, qué tipo de puertas resistentes al fuego hay que instalar y qué características deben tener las escaleras protegidas o de emergencia.

    Y si usted piensa que basta con seguir la intuición, se equivoca. Aquí es donde el DB SI toma el mando y le dice exactamente lo que tiene que hacer para cumplir con la ley.

    Dónde y cuándo es obligatorio tener un extintor

    Esta es la pregunta que muchos se hacen, pero que pocos responden con propiedad: ¿dónde y cuándo es obligatorio tener un extintor? Pues bien, el DB SI lo aclara sin lugar a dudas:

    Todo edificio destinado a uso distinto al residencial vivienda debe disponer de extintores portátiles, al menos uno por cada 15 metros de recorrido, de tipo eficaz contra fuegos clase A, B o C, y convenientemente señalizados. En edificios de uso comercial, administrativo, docente, sanitario o público, la presencia de extintores no sólo es recomendable, es legalmente obligatoria.

    Además, los extintores deben estar accesibles, visibles y en perfecto estado de funcionamiento, con su mantenimiento al día y registrados en un plan de autoprotección. No tenerlos o tenerlos caducados es como tener una alarma sin batería: inútil y hasta peligroso.

    Y cuidado, que aquí las autoridades no se andan con rodeos: la ausencia de extintores en lugares obligatorios puede dar lugar a sanciones, cierres cautelares del local y responsabilidad penal en caso de incidente.

    Bomberos, accesos y resistencia estructural: no se trata solo de apagar, sino de sostener

    El DB SI, además de pensar en los ocupantes, piensa en los equipos de intervención. Es decir, los bomberos. Porque no sirve de nada evacuar a las personas si los servicios de emergencia no pueden acceder al edificio, no pueden moverse en su interior, o la estructura no aguanta el embate del fuego.

    Por ello, la normativa exige vías de acceso para vehículos de emergencia, espacios de maniobra, sistemas de ventilación y extracción de humos, e incluso zonas señalizadas para las operaciones de rescate.

    Y por supuesto, el DB SI exige que los elementos estructurales tengan una resistencia al fuego mínima de entre 30 y 120 minutos, según el caso, para garantizar que el edificio no se derrumbe antes de que todos estén fuera.

    El DB SI no es un trámite: es la diferencia entre estar preparado o ser imprudente

    Insistimos: el DB SI no es un anexo prescindible, ni una “papeleta” que se presenta para cumplir. Es el núcleo de una estrategia real y funcional de protección contra incendios. Es lo que garantiza que, cuando suena la alarma, las cosas respondan como deben. Y que, cuando todo pase, su responsabilidad quede intacta.

    Porque esto no va de apagar fuegos. Va de no permitir que ocurran, o al menos, de tener todo preparado para que el daño sea mínimo y las consecuencias, controlables.

    La seguridad se construye, no se improvisa

    Así que deje usted los tópicos vacíos para los libros de autoayuda. Y en lugar de pensar “en el mundo de la arquitectura moderna” o “en el contexto del diseño preventivo”, piense en cumplir la ley, proteger a las personas y no jugar con fuego. Literalmente.

    El DB SI está para cumplirse. El CTE SI está para respetarse. Y los extintores, para estar donde deben, cuando deben y como deben.



  • Lorena P. el viernes 25 de julio de 2025, 22:48 hs

    Montar un bar: lo que no te cuentan hasta que te la pegas

    Montar un bar: lo que no te cuentan hasta que te la pegas

     

    La letra pequeña del negocio que todos quieren tener

    No nos engañemos. El bar, ese reducto de alegría patria, de cañas bien tiradas y de tapas mal contadas, es el sueño húmedo del emprendedor español de medio pelo y buena fe. Pero lo que pocos te cuentan, y casi nadie te advierte, es que lo primero que necesitas no es ni el vermut ni el grifo de cerveza, sino una montaña de papeles con más sellos que una oficina de correos en los años 80.

    Abrir un bar es una batalla administrativa, una carrera de obstáculos donde la primera piedra no es el alquiler del local ni el camarero de confianza: es el Ayuntamiento, con su pliego de requisitos, su normativa, sus inspecciones y su rictus de funcionario con resaca.

    Primero la licencia, luego la barra

    Ponte en situación. Tienes el local perfecto en la esquina donde da el sol, una decoración que haría llorar a un diseñador de interiores y una carta de tapas que haría resucitar a tu abuela. Pero sin licencia, eso no vale un pimiento.

    La licencia de apertura es el santo grial. El documento que dice “usted puede abrir su bar” sin que le caiga encima el peso de la ley. Para obtenerla, necesitas presentar un proyecto técnico redactado por un profesional colegiado, cumplir con normativas acústicas, de accesibilidad, ventilación, salidas de emergencia y hasta cosas tan absurdas como el tipo de baldosa antideslizante. Que sí, que hay una normativa sobre eso también.

    Y si estás pensando que esto se hace en dos días y con buena voluntad, ya te aviso: estás en el país equivocado. Aquí las cosas de palacio van despacio, y con cita previa.

    Permisos para restaurante bar: lo que te juegas si no lo haces bien

    En este punto, muchos incautos descubren que montar un bar no es lo mismo que montar una barra. Existen permisos específicos para restaurante bar, diferentes a los de un bar a secas, y no digamos ya si el local tiene cocina, música en vivo o terraza. Cada categoría tiene su propia jungla normativa.

    La licencia de actividad es la que define qué puedes hacer dentro del local. Si has solicitado una licencia para servir bebidas y de pronto decides añadir una freidora, te expones a una inspección que puede acabar en sanción o cierre. Porque sí, amigos, freír calamares sin permiso también es un delito administrativo.

    Y por si fuera poco, hay que diferenciar entre la licencia de apertura (que permite el uso del espacio) y la de actividad (que define su uso concreto). Mezclar una con otra es como confundir el vino con la gaseosa: el resultado es indigerible y con consecuencias.

    Noticias de empresas: los que cayeron por no hacer los deberes

    Basta un paseo por las hemerotecas o un vistazo a las noticias de empresas para ver historias de bares que abrieron sin licencias, confiando en la buena fe o en el clásico “ya lo arreglaremos”. Resultado: sanciones de hasta 60.000 euros, precintos en la puerta, y clientes en la acera preguntando por qué no les sirven la caña de siempre.

    Es un error clásico: priorizar la reforma del local antes de saber si el proyecto será aprobado. Se tira el dinero en interiorismo, mobiliario y vajilla sin tener el visto bueno municipal. Y luego vienen los llantos, las quejas y el cartel de “cerrado por obras… eternas”.

    ¿Cuánto cuesta abrir legalmente un bar?

    Aquí viene el otro bofetón. No es solo que sea complicado. Es caro. Un proyecto técnico puede costar entre 800 y 1.500 euros. Las tasas municipales varían, pero rara vez bajan de los 500. A eso hay que sumar certificados acústicos, contra incendios, de eficiencia energética, de accesibilidad, y el IVA, que nunca perdona.

    En total, preparar los permisos puede rondar los 3.000 euros si todo sale bien. Si te equivocas en un papel, no solo pierdes dinero: pierdes tiempo. Y en hostelería, el tiempo es más caro que el aceite de oliva.

    Trámites: dónde empieza el calvario

    Todo arranca en el Ayuntamiento. Allí presentarás una carpeta que parece el Quijote y que incluye:

    • Proyecto técnico del local

    • Planos de distribución y evacuación

    • Estudio acústico (si hay música)

    • Certificado de eficiencia energética

    • Declaración responsable firmada

    • Justificante de tasas

    Luego, si tienes suerte, te tocará una inspección. Y si hay cocina, súmale visita de Sanidad. Y si hay terraza, súmale Urbanismo. Y si hay música, súmale Medio Ambiente. Vamos, que te falta solo la bendición del párroco.

    No es solo abrir, es mantener todo en regla

    Una vez abierto, el control no termina. Hay revisiones periódicas, mantenimiento de equipos de seguridad, controles de ruidos y, si se te ocurre hacer alguna reforma, más licencias. Cualquier ampliación, modificación o evento especial puede necesitar autorización previa.

    Y ojo con los vecinos. Si se quejan por ruido o molestias, pueden activar una inspección que te deje sin actividad en plena temporada alta.

    Abrir sin licencia: el riesgo no compensa

    Algunos valientes optan por abrir “a la torera”, confiando en que nadie se entere. Mala idea. Si llega una inspección —y llega—, te cae una multa que te puede dejar seco, te clausuran el negocio y, en algunos casos, te exigen desmontar instalaciones y volver al estado original del local. Es decir, tiras todo por la borda.

    Y no, no puedes alegar ignorancia. La ley es clara: sin licencia, no hay bar. Punto.

    Invertir en asesoramiento: más barato que una sanción

    Aquí va el consejo de oro: busca profesionales. Empresas especializadas en gestionar permisos para restaurante bar, que se conocen cada pliegue del BOE y cada suspiro del técnico municipal. No es un gasto. Es una inversión que te ahorra disgustos, demoras y dinero a largo plazo.

    La hostelería es dura. No hay lugar para la improvisación. Si vas a lanzarte, hazlo bien. Con papeles, con permiso y con cabeza. Porque un bar sin licencia no es un bar: es una ruina con grifo de cerveza.