PANCAKE DAY 2015
Pancake Day es una fiesta de origen religioso muy arraigada en el Reino Unido y que se celebra el martes de carnaval. Se celebra el martes que cae 41 días antes del inicio de la primavera y que es la víspera del ayuno de Cuaresma, en el Miércoles de ceniza. En este día, desde los primeros días de la cristiandad, todos los cristianos obligatoriamente se confesaban y aprovechaban la última oportunidad para consumir todos los alimentos ricos en grasas prohibidas durante la Cuaresma. Es por esto que comían pancakes ya que se utilizan en su confección los huevos, la mantequilla, harina y la manteca que no comerían en el ayuno.
Por esta razón, y bajo las estupendas directrices de la profesora Christine, pudimos aprender tanto la tradición como la elaboración de los deliciosos Pancakes durante un día de lo más divertido.
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Mantener la cocina limpia no solo es esencial para garantizar un entorno higiénico, sino que también contribuye al bienestar de quienes la utilizan. La cocina es el corazón del hogar, donde se preparan deliciosas comidas y se comparten momentos especiales. Sin embargo, con la actividad diaria, los residuos de alimentos y la grasa pueden acumularse, convirtiendo este espacio en un lugar propenso a gérmenes y bacterias. En este momento nace la pregunta : ¿como limpiar cocina?. Aquí tienes la respuesta con mejores prácticas paso a paso y técnicas para limpiar la cocina de manera eficiente, asegurando no solo la pulcritud, sino también la seguridad alimentaria y un ambiente acogedor para toda la familia. ¡Vamos a descubrir cómo mantener la cocina reluciente y lista para crear experiencias culinarias inolvidables!
A la hora de abordar la limpieza de la cocina, contar con los productos de limpieza adecuados es clave para lograr resultados impecables. Entre la variedad de opciones disponibles, el quitagrasas se erige como una herramienta indispensable para combatir los residuos aceitosos y las manchas persistentes que suelen acumularse en las superficies de la cocina. Este producto, formulado específicamente para disolver y eliminar la grasa, se destaca por su capacidad para abordar de manera efectiva los restos de aceite, salpicaduras de alimentos y capas resistentes que se acumulan en electrodomésticos, encimeras y utensilios.
La fórmula especializada del quitagrasas actúa rápidamente, facilitando la tarea de limpieza y dejando las superficies relucientes sin dejar rastros grasientos. Su versatilidad permite su uso en una amplia gama de materiales, desde acero inoxidable hasta azulejos, convirtiéndolo en el aliado perfecto para mantener cada rincón de la cocina impecable.
Aunque existen diversos productos de limpieza en el mercado, el quitagrasas se posiciona como la elección preferida para aquellos que buscan eficacia y resultados duraderos en la lucha contra la grasa. Su capacidad para eliminar de manera eficiente los restos de aceite y residuos culinarios no sólo simplifica la tarea de limpieza, sino que también contribuye a mantener un ambiente saludable y libre de contaminantes. ¡Descubre en el quitagrasas la solución perfecta para una cocina limpia y reluciente!
Ahora cuando tenemos en cuenta que producto de limpieza necesitamos, podemos empezar a limpiar la cocina paso a paso:
Preparación:
Retira todos los utensilios, platos y demás objetos de la superficie de trabajo para tener acceso a todas las áreas.
Asegúrate de que la cocina esté apagada y fría para evitar quemaduras.
Quita la grasa superficial:
Usa papel de cocina para eliminar cualquier exceso de grasa o residuos de comida de la superficie. Esto facilitará la limpieza.
Aplica el quitagrasas:
Rocía o aplica el quitagrasas directamente sobre las áreas grasosas. Asegúrate de seguir las instrucciones del producto para obtener mejores resultados.
Deja actuar el producto:
Muchos quitagrasas requieren un tiempo de actuación. Permite que el producto repose en las superficies durante el tiempo especificado en las instrucciones.
Frota con un paño o esponja:
Utiliza un paño o esponja no abrasiva para frotar las áreas tratadas. Presta especial atención a las zonas con acumulación de grasa.
Enjuaga con agua limpia:
Después de frotar y eliminar la grasa, enjuaga la superficie con agua limpia para eliminar cualquier residuo de producto.
Seca con un paño limpio:
Seque las superficies con un paño limpio y seco para evitar la formación de manchas y garantizar un acabado brillante.
Revisa y repite si es necesario:
Inspecciona la cocina para asegurarte de que no queden áreas grasosas. Si es necesario, repite el proceso en las áreas que lo requieran.
Mantener una cocina limpia no solo es esencial para la estética del hogar, sino también para preservar un espacio saludable donde preparar alimentos de forma segura. Si bien existen múltiples opciones de productos de limpieza en el mercado, el quitagrasas destaca como la elección ideal para combatir la grasa y los residuos persistentes en la cocina. Su fórmula especializada, diseñada para disolver eficazmente la grasa, facilita la tarea de limpieza, dejando las superficies impecables y libres de rastros grasientos.
Al incorporar el quitagrasas como parte de tu rutina de limpieza, no solo garantizas una cocina reluciente, sino que también contribuyes a mantener un ambiente higiénico y acogedor para toda la familia. ¡Haz del cuidado de tu cocina una prioridad y descubre cómo el quitagrasas se convierte en el aliado perfecto para disfrutar de un espacio culinario limpio y saludable! Con cada limpieza, no solo transformas la apariencia de tu cocina, sino que también creas un entorno propicio para vivir momentos inolvidables.
¿Cuánto dura un extintor en uso real? La pregunta que nadie hace y todos deberían hacerse
Se lo digo claro, como quien entra en una cocina donde huele a humo y sabe que hay que actuar: la duración real de un extintor no es un dato menor. No es un detalle técnico, ni una cifra que se estudia para aprobar un cursillo de prevención. Es, sencillamente, la delgada línea entre contener un desastre o ver cómo se va todo al traste.
Los extintores nos rodean. Están ahí, en la pared de la oficina, junto a la puerta de casa, en el coche o en el rellano. Rojos, robustos y aparentemente preparados. Pero cuando llega el momento de la verdad —ese instante en que el fuego muestra los dientes—, la gran pregunta estalla como chispa en paja seca: “¿Cuánto dura un extintor cuando lo necesitas de verdad?”
No nos engañemos: la etiqueta de un extintor parece una ficha técnica de Fórmula 1. Que si polvo ABC, que si presión operativa, que si homologación. Y sin embargo, nadie te dice en letras bien gordas lo que realmente importa: cuánto tiempo puedes contar con él una vez apretado el gatillo. Porque, amigo lector, en laboratorio todo es muy bonito. El extintor de 6 kilos puede durar unos flamantes 15 a 20 segundos, como si eso fuese una eternidad.
Pero en la práctica, en la trinchera doméstica o en el taller, eso se reduce. Con el nervio, el humo, el temblor de manos y el caos, el tiempo real de uso puede desplomarse. Y eso sí que no lo ponen en ninguna etiqueta.
Y aquí llegamos a lo que muchos tienen colgado en la pared pensando que ya están a salvo. El famoso extintor de 6 kg, el que te venden como "el estándar". ¿Sabes realmente cuanto dura un extintor de 6 kg cuando se usa a pleno rendimiento? Pues no llega a los 15 segundos. Quince miserables segundos en los que debes apuntar, controlar el impulso de pánico y no fallar.
¿Y si disparas a ráfagas? Mal asunto. Eso no es una pistola de feria. Cada ráfaga corta reduce la presión y acorta la eficacia del chorro. Esto no es Hollywood. Aquí, cada segundo es oro. O fuego, según cómo lo mires.
No basta con tenerlo. Hay que mimarlo. Revisarlo. Porque un extintor con la presión justa, con el agente bien distribuido y sin fugas puede salvarte la vida, pero uno dejado de la mano de Dios es tan útil como una regadera.
Por eso, conviene recordar lo básico: la aguja del manómetro debe estar siempre en la zona verde. Si no, mal empezamos. La presión interna, el tipo de agente y la temperatura ambiente son factores que determinan cuánto te durará el chorro que te separa del desastre.
Y llega ese momento. El incendio. Un chisporroteo eléctrico, una sartén que prende, un motor que se recalienta. Da igual. El caso es que las llamas ya están ahí. No hay tiempo para leer instrucciones. Ni para dudar.
En ese instante, te das cuenta de la verdad cruda: el extintor no es un talismán, es una herramienta. Y hay que saber usarla. Apunta a la base del fuego, mantén la distancia, no te pongas a correr como pollo sin cabeza. Controla. Respira. Actúa.
Son los más comunes. Los de polvo polivalente, conocidos como extintores ABC. Sirven para materiales sólidos, líquidos inflamables y gases. Muy bien. Pero tienen un pero: el polvo es denso, opaco, te ciega. Si no sabes lo que haces, acabas envuelto en una nube blanca sin saber si el fuego sigue ahí o ya se extendió.
Su duración real varía entre 10 y 20 segundos, y eso si todo está en condiciones. No se trata solo de tenerlo. Se trata de saber moverse entre la niebla del agente extintor y apagar a conciencia.
Un caso curioso y revelador. Los extintores en ambulancias, esos vehículos donde cada centímetro cuenta, no superan los 8 o 10 segundos de uso real. No están para apagar fuegos enteros, sino para controlar un conato hasta que lleguen los bomberos.
Ligereza, precisión, eficacia quirúrgica. Esos son los principios. Y si en un entorno tan crítico como una ambulancia esos segundos valen oro, ¿cómo no van a valerlo también en tu casa o tu negocio?
Repetimos: no uses el extintor a ráfagas. No es un perfume ni un desodorante. Es un chorro de vida. Cada interrupción baja la presión. Cada pausa inútil te acerca al desastre. Si lo vas a usar, hazlo con decisión, con barrido firme, sin titubeos. No hay ensayo general. Esto es la función principal.
Porque a veces, aunque lo hagas todo bien, el extintor no basta. Porque el fuego es voraz, caprichoso, insaciable. Ahí es donde entra la planificación: evacuaciones, alarmas, sistemas automáticos.
El extintor no es la solución total. Es la primera línea de defensa. Por eso conviene tener varios, bien situados, accesibles y, sobre todo, saber usarlos. La diferencia entre un susto y una tragedia suele estar en cómo se actúa en esos primeros segundos.
Ubicación: Que sepas dónde están. Que estén a la vista, no detrás de un armario o bajo una mesa.
Presión: La aguja en verde. Siempre.
Acceso libre: Nada de estanterías, bicicletas o cajas delante.
Uso correcto: Apuntar a la base. Barrido firme. Sin miedo.
Simulacros periódicos: Dos veces al año. No cuesta nada y vale mucho.
Llamar a emergencias: Siempre. Aunque creas que lo tienes controlado.
Así que sí, un extintor puede durarte entre 8 y 25 segundos, pero eso no es lo importante. Lo esencial es saber usarlo bien, tenerlo en buen estado y no dudar cuando llega el momento. No se trata de tener miedo, sino de estar listo.
Porque el fuego no espera. Y tú tampoco deberías.